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Hace unas semanas tuve un sueño. Yo sueño mucho. Cada día. Suelo olvidarlos, pero aquel sueño lo recuerdo perfectamente. Yo estaba en el salón de casa de mi madre, mi hermana estaba sentada a la mesa junto a mí y en frente nuestro estaba su hija, mi sobri, mi niña. Mi hermana era de repente un zombi y me mordía en la cabeza. No era un sueño terrorífico, no había horror, no había dolor. Sólo una sensación de querer soltarme de aquel mordisco y no poder hacerlo. Y la certeza de que yo también sería un zombi a partir de entonces. Mi única preocupación era mi niña, mi sobri. Yo la miraba y pensaba en cómo iba ella a irse sola, en cómo poder darle ropa, dinero, lo que fuera para que huyera de nosotras. Mi única preocupación era qué iba a ser de mi sobrina, de mi niña.
Hoy y tras muchas valoraciones, a mi niña le han detectado un retraso cognitivo para su edad. Un retraso importante, con cinco años dicen que tiene el desarrollo de una niña de 3 y medio. No es que la niña sea tonta. No lo es. Nos hemos dado cuenta de que muchas veces no lee sino que memoriza el libro al escucharlo y luego lo recuerda y dice las palabras. Pero la nena tienes problemas de aprendizaje.
Nosotros sabíamos que tenía un déficit en el desarrollo del lenguaje y ya desde el año pasado la llevamos a un logopeda. Pero ésto ha sido un shock.
Primero te hierve la sangre porque la información no ha llegado ni del logopeda que la atendió varios meses, ni del psicólogo del colegio, ni de sus profesores. Y te lleva a pensar que el colegio muchas veces es tan sólo un depósito de críos y que si te va bien estupendo y que si no, eres simplemente un vago o tienes unos malos padres que no se preocupan por ti.
Luego te llega la búsqueda. Las soluciones. Las averiguaciones.
Por último te atacan los porqués y las preguntas. Qué podía haber cambiado. Qué podía haber hecho. No puedo evitar sentirme, en determinada forma, culpable.
Y es en momentos como éste, en donde parece que la vida se te escapa. En los que pareces no tener ningún control. Es en momentos así cuando me siento como una pequeña niña de cinco años, necesitando que alguien bueno, cálido y sabio, me siente en su regazo, me abrace y me diga.... shhhhhh tranquila todo irá bien.
Aunque por mis santos cojones que todo va a ir bien.
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Algunas preguntas del vecindario
Hace 11 años



